Hieraetus fasciatus

Con un tamaño medio entre el Aguila Real y el Ratonero, puede considerarse como el águila más típica de nuestra región, pues prefiere terrenos montañosos soleados con vegetación baja y arbolado disperso.

Construye su nido en los riscos y comienza la puesta, de dos huevos por lo común, aún en invierno.

Posee una aptitud para la caza superior a la de otras águilas, permitiéndole abarcar una gran garna de presas, tanto mamíferos como aves y reptiles. Macho y hembra son iguales en plumaje, pero el primero es menor que la segunda. Los jóvenes son pardorrojizos al principio, perdiendo paulatinamente el color con los años hasta conseguir el del adulto.

En nuestra región estaba muy bien distribuida hasta hace unos cuantos años, encontrándose desde los acantilados marinos hasta la base de las sierras más altas.

La costumbre ocasional de capturar palomas domésticas ha convertido al águila perdicera, al igual que el halcón común, en una rapaz muy perseguida, abatiéndose frecuentemente ejemplares por esta causa, mientras se ignora su condición de especie protegida.

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